Las vacaciones en abril ya no serán un problema

¿Sin rumbo específico para disfrutar las vacaciones de abril? ya no más, con la lista de alternativas sugeridas a continuación solo quedará armar el itinerario y hacer maletas, para vivir una experiencia inolvidable indistintamente que se viaje solo, en pareja, con amigos o familiares.

¿Para dónde viajar en abril?

El mundo esté repleto de lugares increíbles para conocer, haciendo difícil la tarea de quedarse con apenas uno; si bien existen destinos clásicos – por ejemplo, Roma, París, Indonesia, Hawái, Galápagos o las Islas Canarias – la verdad es que merece la pena romper con el esquema tradicional y tomar rumbo a otros majestuosos lugares ¿Cuáles? descúbranse algunos ahora:

1. Marruecos:

Los que buscan un destino económico encontrarán en Marruecos una de sus mejores opciones;  la ranzón por la que resulta relativamente barato viajar al país africano radica en el incremento de las frecuencias de vuelos y su inclusión dentro de los paquetes ofrecidos por las aerolíneas de bajo coste.

¿Por qué Marruecos en abril? simple, es el mes ideal para recorrerlo sin las sofocantes temperaturas que lo caracterizan y con menos probabilidades de lluvia. Entre lo imperdible para ver y hacer, sobresale disfrutar del sol y el mar Atlántico tumbándose en las playas de Agadir o Esauiray, pasearse por la Cuidad Roja de Jamaa el Fna  o perderse en urbes más pequeñas pero cargadas de encanto, antes de ser testigo de la inmensidad del desierto.

2. Sevilla – España:

Aunque las listas de destinos turísticos españoles normalmente apuntan a Madrid, lo cierto es que el país Vasco es más que su capital, para muestra, unas vacaciones en Sevilla; asombrosos rincones esperan en el sur español durante abril, anudado a lo agradable de las temperaturas primaverales . Colores y el olor despedido por sus miles de naranjos, son el abreboca de unas vacaciones irrepetibles en las que disfrutar de su Semana Santa, mundialmente conocida como la mejor de España.

3. Laos:

Si bien el clima de Laos es bastante cambiable, abril es uno de los meses en el que se torna más llevadero, ya que se reducen las probabilidades de lluvia y el calor es menos abrumante; con un cielo despejado, es mucho lo que hay para ver y hacer, pero siempre será un error dejar de visitar los templos de la preciosa Luang Prabang, disfrutar las propuestas de las 4.000 islas que le conforman o prácticar kayak en Vang Vieng.

Otra de las ventajas de escoger abril para conocer Laos es lo económico que resultan los alojamientos y excursiones, pues concuerda con la temporada baja convirtiéndolo en uno de los países más baratos de conocer en el Sudeste de Asia. Del mismo modo, la invitación es a acercarse a Pakse, la cueva de Kong Lor,  el Bolaven Plateau y las ruinas de Champasak por ser lugares icónicos.

4. Algarve – Portugal:

Teniendo el mar como protagonista, Algarve ocupa la cuarta posición de la lista de destinos perfectos para vacacionar en abril, lugar que ocupa por considerarse entre las mejores playas de Europa; durante la época, sus aguas son tan tranquilas que no tendrán nada que envidiarle a las del Caribe – bueno un poco la temperatura – ofreciendo entretenimiento y diversión a granel, con una propuesta que se acompaña de buena gastronomía, hermosos paisajes y la oportunidad de hacer rutas en coche.

De todas las alternativas, son las playas de Fuseta y Culatra las más recomendadas, pues al a ser un tanto desconocidas, se convierten en alternativas ideales para la relajación; además, solo a un par de kilómetros espera el pintoresco pueblo marinero de Tavira, cuyo centro histórico engancha al visitante desde el primer momento.

5. La floración de los cerezos en Japón:

No se necesitan demasiadas excusas para querer vacacionar en Japón, sin embargo, hacerlo en abril tiene a su favor más que la llegada de mejores temperaturas; entre finales de marzo y mediados del mes el país nipón ofrece un espectáculo único en el mundo: el hanami, traducido al español como “ver u observar flores”, específicamente, las  del cerezo o sakura.

Los millones de cerezos dispuestos a lo largo del territorio se tiñen de blanco y rosa, dando paso a una época considerada por los japoneses como de renovación, puesto que simboliza la llegada de una nueva era de vitalidad.